¿HACIA DÓNDE CREES QUE VAS?

Publicado el por Juan Manuel García Galicia (autor)

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“Si no cambias de dirección, lo más probable es que llegues a donde te diriges.”  (Peter Jordan)
 
Hemos diseñado un sistema de enseñanza que juzga todo como “correcto o incorrecto” y que cierra con doble llave el paso a la creatividad.
Hemos creado la aburrida pesadilla de ir al colegio para que te digan a fin de año si vales o no vales.
Hemos abonado un sistema que dice que los niños más altos y más fuertes son mejores para los deportes, porque tienen ventajas naturales que no se pueden superar.
Hemos dejado el arte como un premio de consuelo para los perdedores. Nos han enseñado a ser mediocres (Definición: Persona que no tiene capacidad para la actividad que realiza).

Y de pronto, hemos despertado en un error confundiendo la fama y el poder.

Si damos un vistazo a la historia, los grandes líderes eran famosos porque eran poderosos y se conocía de ellos y su poderío en el último rincón de la tierra. No había internet, no había radio y no había televisión; sin embargo, todos sabían quién era el poderoso, Napoleón o la rica reina de Saba.

Hoy la industria de los “famosillos” pretende invertir el proceso y le trata de dar poder a un recién salido concursante de la última ocurrencia de los genios del entretenimiento. Así el famosillo le grita con todo su “poder” a un periodista que no se meta en su vida privada. Ahora cree que es poderoso porque es famoso. Y se alargan las colas de “casting” para hacerse poderosos, porque eso es lo que quieren al final. El ser famoso resulta muy incómodo porque se meten en “tu vida privada” cuando el que la hizo pública fue el mismo ignorante personaje. Es el precio que se paga debido a la confusión y a la estupidez. Los poderosos jamás tuvieron vida privada… pero eran poderosos.

Lo mismo está pasando con las empresas por no darse cuenta que existe un proceso. Están invirtiendo orden como el tonto que va al casting.

Quiero que mi negocio sea como la coca cola sin pensar que ha hecho la coca cola para estar allí.

Pago por salir en google de primero pero atiendo como si fuera el último.

Pagar para aparecer de primero es como copiar en un examen del colegio y es el atajo, no hacia la fama, sino hacia la mediocridad. Es hacerse trampa a uno mismo. Es pagar por una calificación de ISO para “creer” que tiene sistemas en su empresa. 

¿Quiere ser el primero? No se ponga de primero en un buscador, póngase de primero en la mente de su cliente y atiéndalo como un rey cuando llegue a visitarlo. No crea que usted es el rey porque aparece en la primera página de un buscador. Cuando usted haga eso, sus clientes se encargarán de que usted aparezca allí y en todas partes.